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Los Agustinos

Los Agustinos son, primero y ante todo, una comunidad. San Agustín creyó que Dios podría ser descubierto de la manera mejor posible en la compañía de amigos, y de esa forma es cómo hemos elegido servir a Dios.

Nuestra vida de comunidad se construye en las mismas cualidades de amistad: aceptación y respeto mutuo, una buena voluntad de escuchar a otros y de abrirse a ellos, la amabilidad, preocupación y un Espíritu de perdón. Es una manera de vida que ponemos menos énfasis en reglas y regulaciones y más énfasis en la responsabilidad personal y decisiones tomadas juntas.

La parte de nuestra vida está basada en la contemplación y en el rezo, y parte en el ministerio. Vamos a donde las necesidades de la iglesia nos llaman---a centros urbanos, rurales y las áreas más remotas, recintos universitarios y colegios de escuelas primarias, y en tierras lejanas.

Desempeñamos servicios de muchas maneras: como predicadores de la Palabra, presidiendo en los sacramentos, misioneros pastorales, capellanes y trabajadores sociales, profesores y eruditos, escritores, consejeros profesionales, músicos, y artistas.

Cualquier forma que nuestro trabajo toma, trae con nosotros nuestra personalidad como Agustinos. Entre ésos ministerios que servimos, nosotros intentamos crear lo que buscamos en nuestras propias casas de la Orden: Una comunidad de amor y de respeto, donde la presencia de Dios se puede reconocer en cada miembro. Nuestros corazones se esfuerzan y arden con la experiencia del amor de Dios, y deseamos siempre compartir ese fuego con otros.

"Nadie puede ser verdaderamente conocido, excepto a través de la amistad." - San Agustín.